Los árboles que le bloquean a Tesla la ruta de Silicon Valley a Brandeburgo

Un gran proyecto de Tesla en Alemania corre peligro. Ambientalistas lograron que un tribunal detuviera la tala de un bosque donde la empresa planea construir una gran fábrica de autos eléctricos.

De nada le sirvió a Tesla su imagen de protector del clima terráqueo con sus autos eléctricos, ni la satisfacción que provocó entre políticos y empresarios alemanes su proyecto de levantar una gran fábrica en Brandeburgo, al sudeste de Berlín. Nada menos que la organización ambientalista Liga Verde se interpuso en sus planes y se enfrentó al Goliat de Silicon Valley en los tribunales, donde obtuvo una sonada victoria: la corte frenó, por ahora, la tala de un bosque en el lugar donde ha de levantarse la planta automotriz, que debería iniciar la producción ya en julio de 2021.

Apretando el acelerador

Cuando se trata de grandes proyectos, como esta fábrica de Tesla, que podría producir hasta 500 mil autos anuales, se lleva a cabo un estudio de impacto ambiental, que puede tomar un año. Solo después se inicia el proceso de autorización de la construcción propiamente dicha. El estado federado de Brandeburgo, una región alemana con poca industria, abrevió en buena medida el trámite, para facilitarle las cosas al inversionista. Antes de haberse aprobado formalmente la construcción, las autoridades permitieron el inicio de preparativos, incluyendo el derribo de árboles en un área de casi 92 hectáreas. El 13 de febrero llegaron las máquinas y comenzaron a talar a gran velocidad.

Esto fue lo que inquietó a los ambientalistas y los indujo a recurrir a la Justicia. “No queremos impedir (el proyecto) de Tesla, pero el gobierno regional ejerce una gran presión. Por eso queremos que los tribunales examinen si todo se está haciendo correctamente”, dijo a DW Heinz-Herwig Mascher, presidente de la Liga Verde. Los defensores del medio ambiente argumentan que, una vez cortados, los árboles no se pueden reponer sin más. “Tardaría años en haber de nuevo un bosque allí”, subrayó Mascher.

Las aves y las hormigas

Pero, ¿por qué tiene Tesla tanto apuro encortar esos árboles? La razón es simple: de acuerdo con la normativa alemana, solo se puede talar un bosque fuera de la temporada en que las aves empollan y crían a sus polluelos. Esta comienza en marzo y termina en el otoño boreal. En consecuencia, la empresa no podría avanzar en su proyecto mientras los pájaros aniden en los árboles en cuestión.

Por lo menos otro obstáculo ya ha sido superado. Tesla accedió a remover unos hormigueros que fueron encontrados en el terreno para salvar a sus minúsculas habitantes, que está bajo protección. Según la prensa, hay cinco hormigueros, en cada uno de los cuales vive más de un millón de insectos. Removerlos no será, por lo tanto, una tarea tan sencilla, aunque quizás no resulte tan compleja como lidiar con la burocracia alemana y con los ambientalistas.

En la esfera política local hay disgusto y preocupación. “Tras el daño que sufrió la imagen de nuestro estado por el retraso de años en la construcción del aeropuerto de Berlín, ahora la región de la capital debe velar por un proceso limpio, y con un desenlace exitoso”, dijo a la prensa Wolfgang Steiger, secretario general del Consejo Económico de la Unión Cristianodemócrata (CDU). Pero también algunos políticos de Los Verdes consideran que no hay que exagerar. La encargada de la cartera de Economía de Brandeburgo, la ecologista Ramona Pop, opinó que “hay que posibilitar con agilidad la inversión de Tesla. Por la movilidad limpia, por la protección del clima y por Brandeburgo”.

Extraído de https://www.dw.com/es/tesla-los-%C3%A1rboles-que-bloquean-la-ruta-de-silicon-valley-a-brandeburgo/a-52424581